Entrevista en Diario La Nación sobre la Nueva Constitución.

Sin título-¿De qué modo los expertos como usted (abogados, académicos) esperan ser parte del “proceso constituyente” anunciado por el Gobierno para que parta en septiembre?

-Esta es una pregunta que puedo responder únicamente a título personal. Pienso que una Constitución es un acuerdo social que debe ser elaborado y adoptado por la ciudadanía y sus representantes, no por elites académicas. Ser profesor de Derecho significa que enseñamos Derecho, no que lo elaboramos. A lo sumo, podemos –y creo debemos – poner a disposición de la ciudadanía nuestros conocimientos técnicos para que ella soberanamente delibere en torno al futuro de la Carta Fundamental.

– Usted ha afirmado que las Constituciones “no son para siempre”. ¿Cómo evalúa la tensión existente en la actual discusión constitucional en Chile entre quienes quieren nueva Constitución, quienes se resisten y las diferencias que hay sobre los mecanismos?

-Me parece que es una discusión natural. De eso trata la Política. Y la Constitución es una norma jurídica y política, un espacio en el que ineludiblemente cada grupo de interés desea preservar la protección de los bienes que estima más valiosos. En esa dialéctica, algunos –entre los que me cuento– pueden estimar que la mejor manera de asegurar una convivencia pacífica y plural es remediando la ausencia de un momento constituyente auténtico, pero otros creen –equivocadamente, a mi juicio – que esta Constitución es la causa directa de todo bienestar del que actualmente disfrutamos. Posición que termina por mitificar las normas y despreciar la libertad, esfuerzo y voluntad de las chilenas y chilenos.

-En el actual debate se han lanzado varias frases. ¿Qué opina por ejemplo de la idea de que se puede hacer un debate constitucional en/desde la calle o que la Iglesia puede participar del debate constitucional, como le prometió la Presidenta Michelle Bachelet al Vaticano?

-La calle es un magnífico espacio para plantear de manera pacífica cuáles son nuestros intereses. Pero la convivencia no se construye solamente expresando lo que nosotros queremos, sino que oyendo qué es lo que otros quieren. Por eso, me parece fabuloso que movimientos sociales pacíficos pongan sobre la mesa sus demandas, pero para resolverlas, debemos sentarnos todos en esa mesa a buscar la mejor forma de satisfacer las demandas atendibles de todos los sectores.

“Y en ese sentido, no veo inconveniente en que las distintas Iglesias comparezcan en esa mesa. La fe no es algo malo, lo indeseable es imponer una fe específica por intermedio de la fuerza o prohibir la existencia de diversos credos”.

-¿Se puede avanzar en un cambio constitucional con un Gobierno que ni siquiera llega al 30% de apoyo?

-Si se observa el panorama internacional, ya quedaron atrás los tiempos de las encuestas que demostraban veneraciones a las autoridades. En Occidente, toda autoridad está bajo sospecha y el apoyo puede oscilar ante hechos concretos. Pero creo que una cosa es la aprobación del Gobierno y otra el malestar constitucional que se ha incubado tanto como se ha intentado ocultar.

-¿Un Gobierno de 4 años tiene tiempo suficiente para emprender un debate constitucional?

-Creo que no hay tiempos predefinidos para los procesos constituyentes.

– Por ejemplo, ¿sería recomendable poner en marcha el proceso constituyente y dejar la redacción de la Carta Fundamental para el siguiente Gobierno?

– Puede ser una alternativa. Pero la pregunta del millón en este caso es ¿queremos las chilenas y los chilenos seguir postergando ese acto de madurez que consiste en darnos nuestra propia Carta Fundamental emanada de la soberanía popular?

Imagen foto_00000001UN TEXTO DE REFERENCIA

El libro “Teoría Constitucional. Ensayos Escogidos” contiene reflexiones de 6 expertos en derecho constitucional más influyentes de América Latina en torno a los grandes problemas constitucionales existentes.

“El texto aborda, en perspectiva teórica, cuestiones centrales en la construcción o renovación de un texto constitucional. La relación entre el Constitucionalismo y la Moral, el valor de la democracia, el factor “populismo”, el rol de los jueces en la defensa de los derechos sociales, además de una biografía del control de constitucionalidad de las leyes en Chile y una reflexión en torno a un binomio aparentemente incompatible de funciones de las cartas fundamentales”, explica el coordinador.

Los otros autores que firman en la publicación son Ignacio Colombo, Monia Henning, Miriam Henríquez, Luis Prieto y Pablo Riberi.

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