Matrix y el Binominal.

Publicado en El Dínamo el 27 de mayo de 2014.

Para muchos, la saga “Matrix” fue todo un suceso. Resultaban profundamente atrayentes las hazañas de Neo y sus seguidorescontrincantes de un sistema artificial, que nutriéndose de la libertad de las personas les hacía vivir engañados bajo un aparente – pero falso – estado de satisfacción, paz y estabilidad. Épicas eran las batallas entre Neo y el Agente Smith, ese disciplinado soldado defensor del sistema que sabía muy bien como aprovechar de las ventajas entregadas por las reglas del juego (ideadas por los creadores de la Matrix) para repeler cualquier intento de desobediencia o sustitución de las normas imperantes.

Usted habrá escuchado en más de alguna oportunidad a representantes de la Derecha, especialmente de la UDI, celebrando una multiplicidad de bondades del sistema político chileno. Y cuando lo hacen, destacan al sistema binominal como causa principal de las virtudes de la democracia en nuestro país. Sin binominal, suelen repetir como una letanía, no habría estabilidad, sino un multipartidismo desordenado que nos conduciría al caos.

Puede que usted tenga la intuición, incluso la convicción, de que lo anterior no sea efectivo. Pero ahora también cuenta con elementos empíricos que pueden apoyar sus impresiones. Ocurre que hace algunos días se dio a conocer un estudio denominado “Auditoría de la Democracia” desarrollado por el Programa de las Naciones Unidas Para el Desarrollo (PNUD). En él se enumeran los avances de la democracia en Chile, pero también se denuncian – con datos imparciales, salvo que usted sea de los que estima que los organismos internacionales están “izquierdizados” – las principales anomalías de nuestro sistema político.

Según el informe, Chile tiene – en toda América Latina – una de las tasas más bajas de confianza en los partidos políticos. Y lo que es peor, va disminuyendo año a año. Sin embargo, son los mismos partidos quienes prácticamente monopolizan la participación ciudadana en las instancias de representación, marginando a los independientes o candidatos de otros movimientos sociales y alterando la voluntad popular. Y adivine gracias a que: al sistema binominal. Es decir, la “Auditoría de la Democracia chilena”, se nos presenta como esa escena de Matrix en donde uno de los personajes, Morpheus, le muestra a Neo la verdad detrás del sistema y le pide que escoja que desea hacer. Continuar viviendo en un mundo aparentemente tranquilo, pero sabiendo que es falso, o bien rebelarse en contra del sistema y procurar cambiarlo.

Por eso, hoy que se ha iniciado la discusión para una posible modificación del sistema electoral, usted, yo y nuestros representantes debemos elegir uno de dos caminos a seguir. Ponernos de lado de las personas y su derecho a ejercer de la forma más expedita la soberanía popular, o ubicarnos en las filas de los guardianes de ese sistema que añora mantenernos adormecidos.

Ellos corren con ventaja porque al igual que el agente Smith, tienen de su lado reglas diseñadas para entorpecer el cambio y no trepidan en ocupar cualquier artilugio para desviar nuestra atención. Que el binominal no es parte de “los problemas reales de la gente”, que mejor es preocuparse de resolver los problemas del Transantiago o cualquier otra consigna puesta en un cartel exhibido durante alguna sesión de la Cámara de Diputados. Con esa o cualquier cortina de humo se intentará desviar la atención del problema. Pero usted ya sabe en qué consiste la disputa. Ahora, como Neo, sólo debe decidir que hacer.

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